La tradición dicta que las vacas pasan el invierno en el pueblo para evitar las heladas  y se suben a la dehesa de Valgañón de San Isidro (15 de mayo) a San Miguel (29 de septiembre).

La festividad de San Isidro Labrador se celebra también con una comida popular en las dehesas para acompañar testimonialmente a las vacas y enfrentando allí a dos toros para medir sus fuerzas.

Las vacas bajarán al pueblo solamente una vez al mes durante el verano, para suministrarles la sal necesaria para su alimentación.