Mali y baobab

Mali para mí siempre significará vestidos de colores, baobabs y ciclomotores…

Mali es uno de los países más pobres del mundo pero, una vez más, la gente es bondadosa y hospitalaria.

En la carretera vemos muchos carteles de ongs y acciones concretas de ayuda humanitaria por parte de entidades europeas, también españolas, y canadienses. Esto me reconforta y no parece tener nada que ver con la infinidad de Toyotas de 60 mil euros que pasea la ONU con gordos chóferes por todo el continente.

Hace años colaboré con una ong de Logroño que ayudaba a crear puntos de agua aquí y me detengo en uno de ellos a bombear un rato agua junto a las señoras vestidas con vivos colores. Los hombres, por supuesto, están tumbados a la bartola y en la sombra a unos metros de distancia, con camisetas del barsa y el madrid, y les hace gracia que yo haga estas cosas tan raras de ayudar a las mujeres.

¡Hay tantos países subdesarrollados donde únicamente las mujeres trabajan y sacan a las familias y por extensión el país adelante! Recuerdo una estampa parecida en Laos, aunque allí era peor si cabe: los hombres estaban mamados y jugando a la petanca.

Mali

Sigo rumbo a la capital Bamako y vuelve a sorprenderme la noche y la lluvia en la carretera. Esta es la principal del país pero está reventada de agujeros donde es fácil pinchar y encuentro más camiones parados que en marcha. Incluso han puesto tres peajes y lo más gracioso es que está prohibido pasar por debajo de ellos en moto, bajo riesgo de ser multado; uno debe educadamente saltarse el peaje por el caminito del lateral para no obstruir la circulación de coches y camiones!

Acampo junto a un pequeño poblado y bajo un árbol parecido a un baobab pero está oscuro ya y no alcanzo a ver su magnitud; me llevo la sorpresa al amanecer…

Esta vez no será posible visitar las joyas del país: Timbouctou y el país dogón junto a la falla de Bandiagara, al este de la capital. Aquí el poder militar no es tan fuerte y sí las pequeñas bandas armadas, a veces incluso de niños o adolescentes, y también los grupos islamistas radicales por la zona de Nara y Mopti que ya tuve la suerte de visitar en mi anterior viaje.

La sensación en todo momento es de seguridad pero ha habido multitud de ataques armados en el mismo Bamako; la zona tomada por los radicales se encuentra a solo unos 300 kms.

Mali y niños