Capítulo 6

20150929_061852Despertarse con el oleaje y ver amanecer aunque la luna se resista a desaparecer no tiene precio, tal cual. Jajaja

Sin premeditación me encuentro corriendo como si me persiguieran por las rectas interminables del Sahara Occidental. No hay mucho que visitar salvo la nada y un par de comunidades de pescadores. La palabra pueblo ni viene al caso, pues viven en los acantilados en unas chabolas irrisorias donde no me gustaría estar cuando arrecia el viento que desola todo aquí… No me extraña que nada les acongoje al cruzar a las Islas Canarias que están ahí al lado frente a Tarfaya.

Acabo metiéndome la friolera de 900 kms para llegar a dormir a Bir Gandouf, el pueblo anterior a la frontera de Mauritania, adonde hay que llegar prontito y con mucha calma porque los trámites son eternos. Entre las dos fronteras ya solo queda un territorio de nadie de un par de kms donde prolifera la chatarra y los coches abandonados. No hay asfalto y sí mucha arena y sufro mi primera caída sin consecuencias, salvo el dolor de espalda al levantar la moto.

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Los papeleos, mordidas y tasas me llevarán más de tres horas y una sensación de agotamiento mental muy desagradable. Finalmente salgo para Nouadibou y me llevo la desilusión de que han asfaltado todo el camino hasta Senegal. En el 2003 había aquí dos tramos de 500 kms de aventura total, sin caminos claros. Uno con los avisos de posibles minas en la frontera si te salías del camino, a veces invisible. Y luego el Parque Natural Banc d’Arguin que había que cruzar por la playa con marea baja y cada mes el mar se comía, literalmente, multitud de vehículos.

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Definitivamente Africa ya no es lo que era. Es una sensación agridulce que el viajero tiene muy a menudo. Queremos que el desarrollo llegue a las gentes, por supuesto, pero egoistamente echamos de menos aquellos lugares adonde no llega casi nadie. Es por esta razón por la que haré todo lo posible por adentrarme en el desierto hacia Atar y las ciudades perdidas de Chinguetti y Ouadane. 650 kms sin agua ni gasolina ni carretera…

Deseadme suerte.