Al sur de Mali termina el sahel, mezcla de desierto y vegetación, y comienza el escenario típico del Africa tropical, es decir, una inmensa selva bastante densa y aburrida para mi viaje.

Las rectas son interminables y ese olor que provoca náuseas, mezcla de diesel viejo y basura quemándose en las calles, se ha vuelto una constante.

Ni siquiera en Benin, en principio más rico y desarrollado, cambia nada en ese aspecto.

Tengo por delante Nigeria a solo 25 kms y Camerún, el cual me estaba planteando cruzar lo más rápido posible debido a la inseguridad acuciante (5 ataques con bomba esta semana en Nigeria y Obama que decide enviar 300 soldados a Camerún por Boko Haram, presente en los dos países).

Hace días que ni escribo nada y he perdido la motivación, ojalá pudiera decir lo mismo de la diarrea, que ya prácticamente he aprendido a convivir con ella.

Me he encontrado cruzando los países sin sentido aparente y, lo más importante, sin disfrutar.

Todo ello me lleva a decidir abandonar por esta vez.

Si no disfruto ésto no tiene sentido y tengo muchas mejores cosas que hacer en La Rioja.

Me llevará 5 días de indagaciones y pequeños sobornos encontrar un barco para la moto y solventar mil problemas burocráticos de cara a aduanas para su exportación.

Definitivamente Africa no es un país donde quieras tener ni un pequeño problema sin tener unos cuantos euros para soltar por aquí o por allá.

Todos estos papeleos y mareos son la gota que colma el vaso y ya no tengo ni la menor duda de que quiero dejar este continente cuanto antes.

Volveré a nuestra querida España valorando muchísimo más el estado del bienestar que conseguimos crear allí.